Black Friday (Almería 3 – Real Zaragoza 0)

Saltan todas las alarmas en el Real Zaragoza tras una derrota sin paliativos ante un Almería que ha barrido al conjunto maño del estadio Juegos del Mediterráneo. En noventa minutos el cartel de  «equipo en crisis» ha cambiado de un lado al otro del terreno de juego.

Hoy es mal día para ser zaragocista. Otra vez. La debacle de Huesca vuelve y se agranda en un partido ante el Almería, donde solo el conjunto andaluz hizo acto de presencia. De nuevo otro equipo le da mil vueltas al Zaragoza en intensidad, y en ganas de llevarse un partido. De nuevo otro equipo lanza una lluvia de golpes sobre la portería de Cristian mientras el Zaragoza apenas logra conseguir un remate entre los tres palos. Uno, literalmente. Y en el minuto 85.

El Almería ha tenido la efectividad

Solo se le puede reconocer a este equipo que no baja los brazos hasta que el árbitro pita el final del partido, pero eso no asegura los tres puntos. Hoy el Almería tuvo la efectividad que no tuvo el Rayo Vallecano la pasada jornada, y el Zaragoza… Bueno, el Zaragoza estaba perdido. Empeñado en sacar el balón hacia adelante una y otra vez por la misma vía, cerrada a cal y canto por un ordenado Almería, René pasó los primeros 45 minutos durmiendo la siesta. Un centro de Toquero buscando a Borja en el 38, que se fue envenenando hasta perderse por encima del larguero, fue la única acción que vio cerca de su portería.

El Almería, mientras tanto, con Fran Fernández como entrenador interino y Lucas Alcaraz ya en el palco tomando notas de su nuevo equipo, sacó una alineación atrevida. Situando al ex zaragocista Fran como interior. El incentivo de jugar ante su ex equipo hizo de Fran el mejor de la primera mitad de su equipo. Hasta el punto de que, como siempre le suele ocurrir al Real Zaragoza, se dio el gustazo de marcar un tremendo gol. Lo hizo con un disparo desde fuera del área que se coló por la escuadra de la portería de Cristian, al borde del descanso.

¿Y el Real Zaragoza?

¿Y el Real Zaragoza? Borja, como siempre, soportando que los dos centrales le hicieran un exhaustivo cacheo corporal cada vez que el balón pasaba a unos veinte metros de él, con la total permisividad del árbitro. Como siempre también. Toquero bullidor, pero muy solo, con Pombo bastante perdido y Guti directamente desaparecido. Zapater, inmenso como es habitual, apagando fuegos por todos lados, y Febas impotente al ver que no tenía con quién compartir su talento.

Borja disputa un balón con Owona

Por cierto, el colegiado pasó por alto una clara agresión de Alcaraz a Febas que debió ser sancionada con tarjeta roja. Que a la postre es muy posible que hubiera dado igual, porque la incomparecencia del Zaragoza era manifiesta. Pero claro, es que luego Rubén Alcaraz se permitió el lujo de marcar otros dos golazos. Uno desde la frontal del área en el minuto 79, cuando el Zaragoza parecía querer buscar el empate. (No se lo crean, fue un espejismo). Y otro cuando faltaban escasos segundos para acabar el partido. Con un pelotazo desde el círculo central que Cristian no pudo sacar. Muy a lo Nayim, sí, para que duela más. O cabree, a gusto del aficionado.

Tras el descanso

Porque en la segunda mitad el escenario no cambió un ápice. Tras una peligrosa pérdida de balón, Natxo cambió a Guti por Eguaras. Pero aunque el juego se hizo algo más fluido, el peligro que se llevaba al área almeriense era el mismo: cero patatero. Juan Muñoz no pudo sentir el mismo alborozo que Fran marcando a su ex equipo. Gracias a que Cristian le detuvo una aviesa vaselina y un remate de cabeza que buscaba la escuadra con mucha intención.

Natxo preparaba doble cambio justo cuando Alcaraz firmaba el 2-0. Y el ingreso al césped de Alain y Buff por Pombo y Toquero llegó tarde. Buff está acusando la suplencia, y aunque lo intenta, se nota que no tiene la misma visión de juego que sorprendió en el inicio de la competición. Alain, jugando detrás de Borja y no como lateral, fue el único que puso en verdaderos apuros a René con un disparo que también buscaba la escuadra. Pero que el guardameta local despejó.

Todavía tuvo presencia de ánimo el Zaragoza para encerrar al Almería buscando el gol del honor, pero las constantes subidas por banda de Delmás y los balones que ponía en el área no encontraban rematador. Y cuando parecía que con un poco de suerte, al menos el partido podía terminar 2-1, llegó Rubén Alcaraz, vio adelantado a Cristian, y marcó un gol como el que el año pasado Juan Muñoz le hizo al Mallorca cuando aún jugaba con el Real Zaragoza.

Estamos en crisis

No se puede negar, el Real Zaragoza está en crisis. Solo juega de una manera en la primera mitad, renunciando a la subida de los laterales por miedo a las contras, y prácticamente regala 45 minutos a su rival, porque Borja está atado de pies y manos por los centrales y la permisividad arbitral. Y donde antes había ilusión y ganas de aplicar lo trabajado en pretemporada, ahora hay ansiedad y falta de frescura.

El aplomo de Zapater, la frescura de Febas, el trabajo de Toquero o las galopadas de Delmás parecen más destellos individuales que un equipo de fútbol. El Zaragoza ha perdido su identidad, y la afición… Bueno, ante el Reus se verá. ¿Black Friday? Desde luego, para el Almería, que ante un equipo en rebajas se ha llevado tres puntos de oro. El Real «Bayer» de Zaragoza vuelve al rescate de los equipos necesitados. Para el zaragocismo, un viernes negro. Otro más.


Ficha técnica:

UD Almería: René; Motta, Morcillo, Owona, Nano; Mandi, Alcaraz; Fran, Pozo (Corredera, 87), Gaspar (Fidel, 63); y Juan Muñoz (Hicham, 76).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Delmás, Mikel González, Grippo, Ángel Martínez; Zapater, Raúl Guti (Eguaras, 65); Toquero (Oyarzun, 79), Febas, Pombo (Buff, 79); y Borja Iglesias.

Árbitro: Ocón Arráiz (Comité Riojano). Amonestó a Grippo (46), Delmás (58), Morcillo (68) y Owona (75).

Goles: 1-0, min. 43: Fran. 2-0, min. 79: Alcaraz. 3-0, min. 92: Alcaraz.

Incidencias: Noche muy agradable en la capital almeriense, con 16 grados tras un día de primavera. El césped del estadio de los Juegos Mediterráneos presentó un aspecto impecable. En las gradas hubo en torno a las 5.200 personas a un aforo de más de 15.000, una pobre entrada. Se guardó un minuto de silencio en memoria de un abonado del equipo local.

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